Okupas del CSOA Endanza por fin denunciados

Por fin, tal como publica al ABC de Sevilla en su página web (http://sevilla.abc.es/sevilla/20140418/sevi-okupas-sanluis-sareb-201404171952.html) la okupación del CSOA Endanza ha sido denunciada en los Juzgados de Sevilla.

Desde que estos individuos irrumpieron ilegalmente en el solar de la antigua Sala Endanza, en la Calle San Luis de Sevilla el pasado día 22 de febrero, el barrio no ha recibido más que ruido, problemas, suciedad, y miedo, de si el próximo espacio que van a okupar es su propia casa. A día de hoy, CSOA Endanza no es la única propiedad allanada y usurpada por los okupas en el centro de Sevilla. El centro histórico de la ciudad lleva años siendo obejtivo de los atropellos de estos grupos organizados, como las naves industriales, también en la calle San Luis, Casas Viejas, en el Pumarejo, o la Fabrica de Sombreros en Heliotropo. Como indica ABC, este grupo además del solar de casi 4000 m2, ha usurpado 2 fincas y una casa (el número 40 y 44 de la Calle San Luis, y el 16 de Duque Cornejo). Curioso que, siendo grupos antsistema, todos tengan esa especial predilección por vivir en el centro.

También nos ha sorprendido a los vecinos del barrio, que lo primero que han hecho ha sido, poner cerraduras, cuando ellos han entrado a la fuerza en esas viviendas, y mirillas en las puertas, para controlar quien pide y no entrar (suponemos que sobre todo para evitar tener que abrir a las autoridades, y no dar explicaciones de por qué tienen agua corriente, y electricidad, siendo como se suponía un espacio abandonado.

Nos preocupa también el estado de las viviendas okupadas, ya que hemos visto a menores de edad dentro, y la instalación eléctrica de cables por fuera de las viviendas que han colocado para dotar a todo el espacio de luz eléctrica. Por no hablar de las obras que han estado realizando desde que se adueñaron ilegalmente del espacio, ya no sólo porque cualquier vecino debe pagar las tasas y solicitar los correspondientes permisos (que por supuesto ellos no han pagado ni solicitado), sino porque no sabemos si ha podido afectar a las viviendas colindantes, que han tenido que sufrir continuos golpes, porrazos y vibraciones, todos los días de la semana y a cualquier hora. Sus gritos, los ladridos de sus perros, conciertos de saxofón y guitarra de bastante dudosa calidad artística, las polvaredas de sus obras de escombración también nos han acompañado desde entonces.

De todo el bien que iban a traer al barrio, como ya nos temíamos, nada de nada. Sólo han traído molestias, fastidios, impotencia y ruidos. Esperamos con ilusión que por fin caiga la justicia sobre ellos y los expulsen de nuestro barrio.

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